Friday, June 16, 2006

Angelito - Parte 2 - Ilusión

No podíamos creer que ibamos a ser papás. Nos venía una alegría enorme, de repente miedo a tanta responsabilidad, ilusión de imaginar como iba a ser, si sería niño o niña, como se iba a llamar, donde iba a nacer, etc. Miles de pensamientos, sentimientos que estaban en nosotros.
Después de medio asimilar la noticia teníamos que pensar como ibamos a compartirla con nuestros papás, yo me pregunté si valdría la pena avisarles aún con tan pocas semanas de embarazo, me daba miedo que algo saliera mal y pensaba que tal vez era mejor esperar a que se cumplieran los tres meses de embarazo para estar seguros que todo estaba bien.
Lo pensamos un minuto y decidimos que no esperaríamos, ibamos a compartir la noticia con la gente que amamos, era una noticia tan grande que no podiamos quedarnos con ella.
Desde ese primer momento acordamos que ibamos a amar a ese bebé con toda nuestra fuerza y todo nuestro corazón, el tiempo que Dios nos lo diera. Así fuera un día, un mes, diez años o la vida entera. Y así fue, nuestra vida dio un giro y nuestro corazón creció para amar a Beany con todas las fuerzas de que eramos capaces. Lo mismo, si Dios nos lo quitaba, pues compartiríamos ese dolor con los que amamos. No hay nada mejor que compartir tu vida con los seres queridos.
Armamos todo un alboroto, en Monterrey quienes dieron la noticia a mis papás fueron nuestros amigos Hector y Dino. Les entregaron una invitacion que decia "Ya voy en camino abuelitos". Les tomaron película y hubo gritos, abrazos, lágrimas esa tarde.
En Mochis, la tia Lupita se encargo de llamar a mis suegros y mi cuñada, puso música tranquila, preparó la cámara y les leyó una carta que Javi y yo redactamos, dandoles la noticia que venía un bebé en camino.
Luego les hablamos a Luis y MaEsther, a la Tita, a la Abu, a Guille y a Oni y a todos nuestros amigos.
Fue como una semana de gritar a los cuatro vienes que seríamos papás.
A cuidarnos, tomar vitaminas, no cargar cosas pesadas, dormir mucho, comer vetegales verdes todo para que Beany estuviera lo mejor que se podía.
Luego la cita con la doctora, ver a la manchita por el ultrasonido, imaginar que iba a crecer en un bebé parecido a Javi, parecido a mi. Wow! esa experiencia no la cambio por nada. Nuestra doctora nos dijo que todo estaba perfecto, vio los análisis y me citó en 3 semanas más para poder ver el corazón latir de Beany. Ya quería que pasaran esas tres semanas. Nos fuimos con la ilusión de regresar pronto a verlo.

Continuará

1 comment:

Guffo said...

Temas muy bellos de lo que sólo se puede hablar si uno ya los vivió o los está viviendo, snif. Yo no sé por qué, a pesar de tener una familia genial y siempre llena de amor, no me brota aún ese sentimiento de ser papá ni creo tenerlo... ¿ a qué se deberá? Saludos Laura.