Tengo 6 años siendo maestra, siempre he dicho que es mi vocación y que me encanta. Siempre había sentido que tenía una facilidad para dar clases, una conexión especial con los alumnos, una creatividad que fluía, una manera de especial de dar clases.
Este semestre no se que pasa.
Desde que fui a Mexicali, fue dificil adaptarme a los chavos de alla, pero luego logré tener empatía y fue muy fácil.
Pero ahora, wow! todo está diferente.. o al menos asi lo siento.
Percibo (digo percibo porque a lo mejor no es un enunciado objetivo) a los chavos como que perdidos en el espacio, les pido una cosa y hacen otra cosa, les pido silencio y no muestran la minima intención de guardar silencio, los llamo por su nombre hasta tres veces y hasta que 3 gritan "hey te hablan", voltean. Lloran por un chorro de cosas, se hablan muy feo entre ellos y se dejan influir demasiado por los demas. Y lo peor de todo es que cuando les preguntas acerca de ellos dicen que estan super bien.
Pero en el fondo siento que tienen una gran necesidad de atencion y cariño, les hace falta enfrentarse el mundo real, sudar tantito, sufrir las consecuencias de sus actos, buscar en su interior que hay adentro en vez de concentrarse con el exterior.
Creo que quien me lea puede decir, "siempre han sido asi" pero creanme que despues de doce generacions seguidas de dar clases, esta vez veo un cambio tremendo.
Tal vez sea yo, tal vez sean ellos, tal vez seamos los dos, pero definitivamente me preocupa su apatía por la vida y las cosas.
Espero que sea una generacion aislada que este asi o que con el paso del tiempo haya algo que los encienda y puedan moverse con motivacion hacia lo que los haga felices.
En fin, solo era un desahogo, ojala yo este en un error.
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